Devastación de una raza
Introducción
Debemos ser muy claros y contundentes, al exponer algunas de las terribles y traumatizantes calamidades o desgracias que estamos viviendo, y las que se avecinan para esta inundada e incomprendida especie, por la insensatez de la mayoría de seres humanos, lo cual nos está mostrando hasta la saciedad, la horrenda e inconmensurable tribulación, el doloroso y aberrante estado en que nos encontramos los desorganizados y obstinados moradores de este orbe.
Se está evidenciando al máximo, el deterioro, el daño tan desastroso e inimaginable que hemos y estamos causando con nuestras siniestras actitudes, a nosotros mismos y a todo lo que nos rodea. Observamos el cambio climático a pasos agigantados, extinción de especies, basura por todas partes, contaminación, superpoblación, hambre, pobreza, enfermedades, pestes, sufrimientos de toda índole…
Si bien es cierto que a través de los siglos y desde que se tiene memoria, la maldad ha estado presente en la especie humana, por estos tiempos esa degradación está llegando al límite, y abarca todos los ámbitos en los que se desenvuelve el ser humano.
Con la palabra “modernidad” se ha querido justificar o encubrir la pérdida de valores éticos o morales, que deben primar en una raza evolucionada, y lo peor es que procederes degenerados son bien vistos y tienen el aval de la gran mayoría de los individuos, además del amparo de las leyes de los hombres, que legislan en favor de actos antinatura, es decir que están en contra de lo natural, porque el hecho que se hayan generalizado y extendido por el mundo como algo “normal” no los hacen menos asquerosos y aberrantes.
Contenido de la serie de artículos «Devastación de una Raza»
Parte 1: La escabrosa degradación sexual que nos rodea.
Parte 2: El valor de la palabra entre caballeros del pasado.
Parte 3: La esclavitud tecnológica y la siniestra planificación de la pandemia
Parte 4: Impunidad y falsa paz, la decadencia espiritual y las creencias erradas de la modernidad.
Parte 5: Destruimos al planeta condenándonos a nosotros mismos.
Parte 6: La inevitable catástrofe final, la pandemia y el inicio de la tercera y última confrontación mundial.
Parte 7: Los falsos dirigentes, guías y líderes espirituales de este triste mundo.
Parte 8: Cosechando lo que sembramos.
Parte 9: El cambio interior.
Parte 10: La solución a los terribles acontecimientos que se avecinan.
Parte 1: La escabrosa degradación sexual que nos rodea
Desde este punto de vista y como un concepto muy personal, en relación con el aspecto sexual, empezando por psiquiatras, psicólogos y sexólogos todo está permitido en relación con éste en “personas adultas”; relaciones entre personas del mismo sexo, tríos, orgías de todos contra todos, como dicen vulgarmente, intercambio de parejas, sexo oral, sexo anal, relaciones con fetiches, como con muñecas y muñecos inflables,
aparatos sexuales eléctricos o manuales, relaciones con animales, pornografía de todo tipo, y muchísimas otras “degradaciones”, en las cuales se ha caído, pero que según dicen, lo importante es que lleven al individuo a la plena satisfacción, y entonces no hay ningún problema, no importa que todo esto acabe con su propia vida.
La relación natural del hombre y mujer es ya muy anticuada, y ahora se pretende conducir a los niños y jóvenes por un camino equivocado, haciéndolos experimentar relaciones con personas de su mismo sexo, para que puedan “formar su propia personalidad” o preferencia sexual, como si la madre naturaleza no fuera lo suficientemente sabia para dar a cada individuo
su orientación o inclinación natural.
¡Claro! Estoy seguro que por exponer de esta manera mis ideas, seré tildado de anticuado, arcaico, prejuicioso, lleno de tabúes, y quién sabe que otros calificativos más, pero esto no importa, porque la verdad es la verdad y hay que exponerla aunque me eche el mundo encima.
Ahora también tendremos que someternos a las viles y absurdas ideas de ciertos déspotas y todo poderosos que se dedican a derogar o abolir hasta las leyes naturales, como en cierta parte de los Estados Unidos de Norteamérica, en donde ya en el acta de nacimiento no se coloca el género de la criatura, “femenino o masculino”, sino que se marca con una x, seguramente para que cuando crezca, ella misma elija lo que quiere ser y lo que la naturaleza forjo. ¡Qué gran avance, eso es “evolución”, “respeto” por el libre albedrío! Qué pesar de los padres, no podrán saber entonces, qué tipo de vestimenta colocarles o con qué nombre llamarlos, porque lo pueden traumatizar al darle un nombre inapropiado o una incorrecta vestimenta.
Vemos cómo los padres abusan sexualmente de sus propios hijos, violan los hijos a sus padres, y muchos niños son vendidos por sus progenitores, como mercancía para satisfacer la depravación de los degenerados. En esta época de confusión, de anarquía, muchos hijos por no decir la mayoría les quitarán o negarán la comida y las ayudas económicas a sus ancianos padres sin recursos, discapacitados, postrados en sus lechos y carentes de protección. O también tenemos a muchísimos padres que dejan de cumplir con su deber, dejando morir de hambre y enfermedades a sus pequeños hijos, sin remordimiento, indolentemente.
Los mezquinos avaros o tacaños, esos repugnantes codiciosos que todo lo guardan, convencidos que todo lo podrán llevar “al más allá”, morirán en forma miserable, abrazados a su dios: “el becerrito de oro”, al cual no se atreven a sacarle un solo peso para solventar sus necesidades básicas o brindar mucho menos una ayuda al necesitado.
Ya se acercan los nefastos y detonantes gritos, maldiciones, blasfemias, los escalofriantes gemidos de las madres al ver a sus hijos muriendo de hambre y enfermedades incurables, en la miseria más espantosa y los poderosos de la tierra, aquellos dueños de incalculables valores materiales como dinero, joyas, propiedades, acciones y valores, lanzando improperios, inculpando al Creador por toda la pérdida de sus riquezas, de sus comodidades, por la baja de sus acciones en la bolsa de valores o por un mal negocio. Se acostaron como millonarios y amanecieron como pordioseros.
Dentro de la gran mayoría de la juventud de hoy día, podemos observar y escuchar el vocabulario tan vulgar, tan bajo, utilizado para saludarse: “que hubo ramera” “hola mari…”, “pedazo de idiot…», «hola guevo…”, y así sucesivamente es el tosco trato que se dan ciertos jóvenes, sin importar cuál sea su nivel educativo, porque esto es un actuar generalizado, y no como creeríamos de solo los muchachos sin educación. Les pedimos nos disculpen los términos con los cuales hacemos alusión a estos comportamientos desagradables, pero debemos ser muy claros; y eso que no nos hemos referido a los adjetivos de “alta gama”, tan comunes en este mundo, escenario de mimos, en donde se ha perdido el ochenta por ciento de valores, llamados antiguamente “moral” o “reglas de buenas costumbres”.
El respeto por los padres de familia, por los mayores, los profesores, los ancianos, los amigos, la familia, ya no se evidencia, no existe en las nuevas generaciones. Las normas o reglas de fraternidad son obsoletas, pasadas de moda… lo lógico sería corregir y orientar a los niños, a los adolescentes, sembrar en ellos valores para retomar todo lo bueno de la sociedad para que más tarde no tengamos que castigar, y es lo más probable a un hampón.
Los niños, ya no son niños, porque a los catorce, quince o dieciséis años, exigen privacidad porque ya tienen su pareja, ya se sienten muy mayores y exigen respeto, derechos y libertad para sus actuaciones. Pero preguntémonos: ¿Cuándo aparezcan los retoños o bebes, sí tendrán la madurez, la responsabilidad o la capacidad para mantenerse a sí mismos y a estos, o tendrán que
recurrir al “intruso” al que le exigieron respeto y privacidad? Así vamos viendo que los progenitores han pasado al lugar del lacayo o borrego, ya deben hacer lo que los adolescentes manden o exijan, puesto que no se les puede refutar nada porque se les vulnera su personalidad, su libre albedrío, su rebeldía.
En síntesis, los muchachos son niños para que sus padres les suplan o solucionen sus deseos, exigencias y necesidades, pero son muy mayores e independientes para hacer lo que les venga en gana, irse de rumba, a beber, a consumir vicio, etc., etc.
Considero que existe una gran farsa o fraude respecto a la educación sexual, que ha inundado a todos los organismos o instituciones educativas, esta nada tiene que ver con lo que debería ser una verdadera orientación en el aspecto sexual. Se delega a profesores sin mucho conocimiento, quienes guían a sus alumnos por senderos equivocados. Y a esto se suma el direccionamiento o directriz, como he mencionado en otros escritos, ordenado por medios gubernamentales, pero que nada tiene que ver con los valores reales que requieren, y no solo la juventud, sino la humanidad en general.
En lugar de sembrar valores de aprecio por el cuerpo y su sexualidad, el control de los instintos, la autoestima, el respeto por el sexo opuesto…, sencillamente se ilustra o recomienda por ejemplo: el condón, la masturbación, los anticonceptivos, la estimulación sexual con toda la clase de aparatos o herramientas que solo sirven para destruir el cuerpo y la psiquis al extraer esa energía tan poderosa y vital como lo es la energía sexual, acortando así su existencia.
Se está induciendo a la juventud a dar rienda suelta a las relaciones sexuales, con el falso argumento que lo importante es que se “cuiden” para no engendrar, y equivocadamente se cree y se enseña que el condón es un escudo mágico que los protege de todas las enfermedades venéreas, de transmisión sexual o de los embarazos.
A la juventud se debe encauzar con rectitud, ilustrándolos en forma muy clara y sencilla sobre la transformación o sublimación de sus energías sexuales, mediante ejercicios respiratorios, el deporte, la concentración, disfrutando de la música clásica de los grandes maestros como Rossini, Beethoven, Chopin…, admirando y apreciando la naturaleza…, existen además prácticas más avanzadas de transmutación o metamorfosis para el sabio aprovechamiento de estas energías, que más adelante se entregarán a su debido tiempo, a quienes estén interesados.
Y por otra parte, es muy triste ver cómo muchísimos niños y ancianos mueren de desnutrición en ciertas comunidades, por falta de recursos, mientras los gobiernos destinan enormes cantidades de dinero para promover conflictos, comprando sofisticados armamentos, porque según la inconsciencia humana “Si
quieres la paz, prepárate para la guerra”.
Bibliográfia.
2018. Psicología Regenerativa Integral y Revolucionaria La Revolución de la Consciencia Filosofia de Vida. © Laureano Rodriguez Morales. https://www.psicologiaregenerativa.com/libros/
Imagenes:
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