Devastación de una raza. Parte 8:
Cosechando lo que sembramos
Debemos tener presente, y creo que ustedes ya tienen pleno conocimiento, que los polos, esos que alguna vez se llamaran nieves perpetuas, hoy ya no lo son, se han ido disolviendo en forma acelerada, hemos perdido enormes extensiones, icebergs se han desprendido y flotan a la deriva por el océano hasta derretirse. Además de las graves consecuencias que esta disolución de los polos trae para el planeta, como el aumento de los niveles de agua en los mares invadiendo las costas y de la extinción de muchas especies, tenemos que estas nieves han sido la prisión de virus, bacterias, larvas, microbios y de muchas clases de patógenos, que se están liberando, escapando de su encierro milenario, lo que significa un azote que solo trae ruina, aflicción, amargura para este planeta y todo lo existente.
Contenido de la serie de artículos «Devastación de una Raza»
Parte 1: La escabrosa degradación sexual que nos rodea.
Parte 2: El valor de la palabra entre caballeros del pasado.
Parte 3: La esclavitud tecnológica y la siniestra planificación de la pandemia
Parte 4: Impunidad y falsa paz, la decadencia espiritual y las creencias erradas de la modernidad.
Parte 5: Destruimos al planeta condenándonos a nosotros mismos.
Parte 6: La inevitable catástrofe final, la pandemia y el inicio de la tercera y última confrontación mundial.
Parte 7: Los falsos dirigentes, guías y líderes espirituales de este triste mundo.
Parte 8: Cosechando lo que sembramos.
Parte 9: El cambio interior.
Parte 10: La solución a los terribles acontecimientos que se avecinan.
Esto que estamos viendo y lo que se avecina, no es cualquier novelita romántica, ni un cuentecito de hermosas y deslumbrantes hadas, ¡no! Es la cosecha o recolección del fruto podrido de nuestras indignas y deshonrosas existencias, en este plano, por lo tanto no podemos quejarnos o renegar por estos dolorosos procesos presentes, o los terribles y escalofriantes que se aproximan en forma violenta, tremebunda, ya que la ley del Talión, Ley de la Compensación o Ley de Causa y Efecto, no ha sido desechada o derogada por obsoleta, como muchos creen, ¡no! sepamos que hay que pagar y con intereses, las altas y numerosas deudas que hemos adquirido con la Ley Divina, con la naturaleza, con nosotros mismos y con los seres que nos rodean.
Tenemos que hacer consciencia que no fuimos ni somos unas tiernas palomas o mansos corderos; o ¡que levante la copa aquel que se crea libre de deudas con la Ley Divina…! desafortunadamente no nos damos cuenta, ignoramos las deudas que hemos adquirido, debido a nuestra inconsciencia, a nuestro adormecimiento, porque nunca nos preocupamos por emprender el camino directo del despertar, porque jamás hicimos el intento por trabajar con los tres Factores de la Revolución de la Consciencia, entonces ahora debemos responder ante la generosa Ley Divina y ante la caritativa y dadivosa naturaleza, por toda esa enorme cadena de perversidades, mutilaciones, destrucciones, masacres, aberraciones, corrupciones…, “ojo por ojo y diente por diente», “El que a hierro mata a hierro muere”;
estas leyes son inexorables, inquebrantables, no se pueden alterar, se cumplen y se cumplirán eternamente mientras permanezcamos con nuestras actitudes erróneas; porque debo aclarar que sólo pueden ser canjeables o negociables, mediante grandes sacrificios y trabajos conscientes de eliminación y reparación. Cambiando la causa cambiamos el efecto, pero debemos luchar por rehacer o reconstruir el camino que hemos destruido con nuestro extraviado, incorrecto, desatinado deambular, como sonámbulos sin rumbo definido, sin saber, sin percatarnos en lo más mínimo de las pesadumbres, amarguras e intensos dolores que vamos a padecer por esta insondable inconsciencia.
No sobra insistir, recalcar hasta la saciedad, que cada uno de nosotros somos en mayor o menor grado, como aquel cántaro o Caja de Pandora, en donde se hallan almacenadas todas las maldades que hemos recolectado o acumulado a través de las edades o existencias. Pero como les digo no es imposible trascender los efectos o consecuencias negativas de nuestras malas acciones, pero debemos ser muy inteligentes, audaces, intrépidos y valientes para realizar ese cambio interior y, lograr así aminorar las terribles calamidades que tendremos que afrontar, con estos devastadores acontecimientos que las leyes naturales nos imponen como didáctica, para que en un futuro o nueva existencia, si todavía nos queda alguna, podamos tener una impresión profunda y duradera de los terribles acontecimientos que tuvimos que vivir, y no volvamos a cometer los mismos errores.
Bibliográfia.
2018. Psicología Regenerativa Integral y Revolucionaria La Revolución de la Consciencia Filosofia de Vida. © Laureano Rodriguez Morales. https://www.psicologiaregenerativa.com/libros/
Imagenes:
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https://www.pexels.com/es-es/foto/disparo-microscopico-de-un-virus-3992943/
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