¿Qué es el Perdón?

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¿Qué es el Perdón?

Introducción

El “perdón” no es más que una palabra de engaño, una idea con la cual se ha manipulado a la humanidad, para poder ejercer poder sobre ella, para mantenerla sometida, viviendo del miedo toda la vida, dependiendo de alguien que le “perdone” los errores o pecados, y sin importar cuan malvados sean o hayan sido.


Te invitamos a leer este articulo y reflexionar profundamente en su significado con la consciencia.

Contenido

El sentido auténtico de perdonar

La gran mayoría de seres humanos reconocen o han oído alguna vez esta célebre frase: “Padre mío, perdónalos porque no saben lo que hacen”, adjudicada a Jesús El Cristo; sin embargo,  he de decirles que no comparto el sentido que se le dio y mucho menos, el hecho que se haya puesto en labios del Maestro

Ley de causa y efecto

como pedir perdon a dios

Analizada la misma desde ese sentido equivocado, sería como si Jesús estuviera pidiendo clemencia, compasión, para sus verdugos, temiendo la reacción de un Dios lleno de ira, de odio, de venganza, ofendido por el escarnio, las torturas y el vil asesinato de su hijo, y dispuesto a cobrar venganza.

A Dios nadie lo puede ofender, Él está más allá  de cualquier injuria o ultraje; no tratemos o pretendamos adjudicarle o darle características, defectos o errores propios únicamente de los seres humanos, como son la ira, la intolerancia, el rencor, la venganza, el odio, el favoritismo o preferencia; no pensemos en crear o hacer un Dios a imagen y semejanza del hombre.

Dios esta mas alla del perdon

El perdón como palabra de engaño

 El “perdón” como palabra de engaño, para manipular a la humanidad

El “perdón” no es más que una palabra de engaño, una idea con la cual se ha manipulado a la humanidad, para poder ejercer poder sobre ella, para mantenerla sometida, viviendo del miedo toda la vida, dependiendo de alguien que le “perdone” los errores o pecados, y sin importar cuan malvados sean o hayan sido;

…porque en los últimos momentos o instantes de la existencia, con tan solo arrepentirse de sus maldades o perversidades y confesarlas, movidos por el terror o miedo a la muerte, ya quedan limpiecitos, puros, inmaculados, listos para gozar de la eternidad, del más allá.

Sin embargo,  este hábito o costumbre de “perdonar” de los pecados no es nada nuevo, pues ya existía en el paganismo, en el culto a diversos dioses, al igual que existía la tradición o costumbre de hacer penitencia y los actos de confesión; pues, se tenía la creencia, y claro está que todavía se piensa así, que llevando a cabo determinadas penitencias o crueles actos de masoquismo, que entre más o mayor grado de dolor produzcan, más se liberan de las faltas, de los pecados, de los errores.

El valor del perdon

Como en el caso de aquellos que se flagelan o azotan, se castigan, se hacen crucificar, dizque para  quedar “perdonados”,  ¡qué salvajismo! por qué cometen estos actos tan crueles contra un cuerpo que no les pertenece, que no se han ganado, y analizando detenidamente, que no tiene la culpa; 

Error, defecto o pecado en nuestro interior psicológico

El culpable es el yo psicológico, el error que cargamos en nuestro interior y que maneja el cuerpo y la mente inferior, como instrumento de manifestación;                

…castigar el cuerpo físico es como condenar el arma, pero no al homicida; debemos más bien acabar, destruir, al yo psicológico, al error, al pecado que llevamos dentro, el cual es el verdadero culpable, el que comete el crimen, el delito y que es el que manipula o maneja el cuerpo físico.                                                      

 

      Y entonces ¿cómo perdonar?

“Perdonar”  podríamos decir que es realmente, la forma de liberarnos  de esos sentimientos de odio, venganza, rencor, hacia aquel o a aquellos que nos han causado daño; porque estas emociones negativas perjudican únicamente al ofendido, sumándose a ese otro daño u ofensa recibida anteriormente;  sin embargo, debemos saber que aquel que ha originado o causado el mal, deberá pagar por él, independientemente de que si aquel a quien ha perjudicado, lo odie o no. 

El perdón es la forma de liberarnos de los sentimientos de odio, rencor, venganza

La Ley de Causa y Efecto

Recordemos aquí que existe la Ley de Causa y Efecto, que toda causa genera un efecto y todo efecto es el resultado de una causa; es decir que nosotros mismos labramos nuestro propio destino, nada se sucede porque sí, no señores, cualquier cosa que hagamos tiene su consecuencia; si obramos bien, tendremos resultados buenos, y si obramos mal de igual manera serán las consecuencias, independientemente del concepto o de la aptitud que tenga para con nosotros,  aquel con quien obremos.

El perdon y la conciencia

Cuando decimos a alguien le perdono, no vayamos a creer que por este motivo esa persona ya no va a responder por sus actos, ¡no!, es simplemente que no sentimos deseo de venganza en contra suya. 

El perdón del hijo de Dios

Jesus y el perdon

Tampoco es real  esa idea o concepto, que Jesús vino y se echó encima o cargó con los pecados de la humanidad, o que murió por ellos y que por esto ya quedamos limpios, puros; esta afirmación es completamente absurda, porque si esto fuera así, ¿ entonces  por qué después  que lo crucificaron, y supuestamente cargó con nuestros pecados,  siguió y sigue reinando la maldad en el mundo, y en el corazón de los seres humanos?  deberíamos  haber quedado limpios, no continuar con los odios, las guerras, la crueldad, las envidias, los robos, los asesinatos, los engaños, las violaciones, las fornicaciones, el adulterio…  esto no dejó ni ha dejado de suceder ni siquiera por un instante, antes por el contrario, la maldad aumentó y está aumentando día a día.

No señores, el que se diga que Jesús el Cristo se echó encima los pecados del mundo, se debe entender como que el “Hijo de Dios” al hacerse hombre, vivió como hombre, estuvo expuesto a la tentación continua del pecado, como todos los hombres, pero siempre supo vencerla saliendo airoso, triunfante, victorioso

Demostrando así que el hombre y la mujer sí pueden, que todos tenemos la capacidad de luchar contra el mal, de eliminar el error que hay dentro y a nuestro alrededor;  así, Él mismo nos lo enseñó: “Todo lo que hago yo, lo podéis hacer vosotros y mucho más”.

El falso perdón

Con el cuentecito del “perdón” no se hace otra cosa que justificar el error, para que éste se siga cometiendo; esta no es más que otra oportunidad que se le da al individuo para que siga infringiendo o delinquiendo. Con esta palabrita tan seductora, tan noble,  tan piadosa, tan fascinante del “perdón”, adormecen al delincuente, al deudor, al culpable, para que toda su vida siga cayendo en lo mismo, repitiendo sus abominables errores.

Muy diferente es hacer comprender, o que el adepto o discípulo  tome conciencia de sus faltas, de los errores cometidos, por culpa de las imperfecciones o defectos que lleva dentro, y enseñarle la forma o el método para que él mismo pueda eliminarlos; ya que nadie podría hacer este trabajo por él. 

 

El valor del perdón y la conciencia

Estas son precisamente las normas o técnicas que vino a entregar el Maestro de Maestros, al igual que lo hicieron otros mensajeros anteriores a Él, para que cada uno aprenda a aniquilar o destruir todos esos elementos diabólicos que llevamos en nuestro interior, con la firme intención de no volver a caer en ellos, de no repetirlos nunca más; esto es precisamente lo que estamos tratando de hacer, abrirles bien los ojos, luchar por hacerles entender, orientarlos hasta la saciedad, sin importar que por ello se conviertan en enemigos, como siempre sucede con la mayoría de insensatos.

tomar conciencia del perdon

Claro está que para los avivatos, esto de abrirle los ojos a la humanidad con la verdad, no es rentable, no les conviene, no lo van a hacer, porque lo mejor para ellos es tener al mundo dormido, que permanezcan en el error, porque si abren los ojos se liberan, despiertan conciencia y entonces ya piensan y actúan diferente, se enteran, reflexionan, investigan, cuestionan y se dan cuenta de todos los engaños y mentiras.

El perdón de Dios y la creencia equivocada

El “perdón” no existe, esa palabra solo ha servido de apoyo o soporte para justificar, tapar o encubrir maldades, imperfecciones;

En qué cabeza cabe el concepto que Dios envíe a sus mensajeros dizque a que “perdone” a la humanidad, es decir, a que nos borre, disimule o justifique nuestras maldades o fallas y que carguen con ellas, ¡no! eso es ilógico

Él los envía cuando se hace necesario orientarnos, darnos la didáctica para aprender a vivir rectamente. 

Esta enseñanza está basada en Tres Factores que Revolucionan la Consciencia, sin lucrarse  a cambio de estos conocimientos; como dijera el Gran Kabir Jesús el Cristo, “Quien desee venir en pos de mí, niéguese a sí mismo  (disuelva o elimine sus errores), tome día tras día su cruz (practique la castidad, no el celibato), y sígame (sacrifíquese por la humanidad)”.

es ilogico que se justifiquen nuestros errores

“Porque el que quiera salvar su alma –el egoísta que nunca se sacrifica por sus semejantes-, la perderá, y el que por amor a mí quiera perder su alma –El altruista que sube al Ara del Supremo Sacrificio por la humanidad- , ese la salvará.

Los tres factores de la revolucion de la conciencia como regla universal

Con estos Tres Factores o Elementos, aniquilamos o destruimos los llamados pecados capitales, y así llegamos a cumplir los diez mandamientos; los cuales son regla general en los billones y billones de los incontables planetas habitados del universo infinito.  Al igual que nosotros, estos seres de otros planetas o sistemas, estamos dotados de un porcentaje de inteligencia, de Consciencia, la que nos fue otorgada como materia prima para trabajar sobre sí mismos y lograr despertar y desarrollar todas nuestras múltiples facultades internas, e ir aumentando ese porcentaje de Consciencia, para crecer interiormente y desarrollarnos como verdaderos hombres, y poder alcanzar el lugar (si somos prácticos) de SuperHombres y Supermujeres.

¿O es que quizá, lo que pretendemos o esperamos, es que nos entreguen las armas para nuestra protección y que también vengan a defendernos; o que nos den los ingredientes para una buena comida, pero que también nos la preparen y den a cucharadas?  Recordemos como reza el proverbio sueco, “Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido”.

buscar el crecimiento espiritual aplicando los 3 factores de la revolucion de la conciencia

La «justificación» de los errores

Dios no es un borrador o justificador de defectos o errores

Nosotros lo que buscamos o lo  que queremos, al parecer, es un Dios alcahuete que nos justifique errores, que nos encubra u oculte el pecado;

Qué tal que eso fuera así, nunca haríamos nada, nunca trabajaríamos sobre nosotros mismos y así no pagaríamos nada de nuestras deudas; Dios  se convertiría en un borrador de delitos, en un justificador,  y por este motivo podríamos hacer o cometer toda clase de maldades, de atrocidades, y con tan solo pedir “perdón”, ya quedaría saldada la deuda y entonces listo,

Vuelvo y cometo el  mismo error y otros más, y vuelve y juega, pido nuevamente “perdón” y ya, el tablero de nuestra vida quedó limpiecito;  asesinamos, violamos, herimos, difamamos, calumniamos, robamos, matamos a nuestros semejantes atropellándolos con el carro o la moto, porque vamos borrachos, drogados o por pura maldad,

…entonces utilizamos otra vez esta palabrita tan excitante para el ego, como lo es el “perdón” y listo, ya no debemos  nada, ¡a seguir delinquiendo, cometiendo atrocidades!, qué fácil, qué cómodo sería así; nadie sufriría porque al estar libres de pecados nadie tendría deudas que pagar, porque el dolor, el sufrimiento, las angustias, las congojas, son causadas por la maldad, por el error.  Si el tal “perdón” existiera viviríamos en un edén, en un paraíso, colmados de dicha, de felicidad, ¿ verdad?

Pregunto: en este planeta quién no sufre, quién no llora, por qué hay tanta miseria, tanto dolor, tantas enfermedades, guerras por todas partes, odios, venganzas, envidia, codicia; sufre el pobre, sufre el rico…

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Bibliográfia.

2018. Psicología Regenerativa Integral y Revolucionaria 2 La Revolución de la Consciencia Filosofia de Vida. © Laureano Rodriguez Morales. https://www.psicologiaregenerativa.com/libros/

Imagenes:

https://pixabay.com/es/

https://www.pexels.com/

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